Fue una mañana culinaria y soleada. La aproveché para llenarme de recuerdos sin nostalgia, para tratar de comprender, una vez más, esta época de intereses espurios, de falsas razones, de guías mediocres, como tantas hemos vivido. Después, a pesar de la quemazón, conseguimos disfrutar de Coma d'en Pou, de la D.O. Terra Alta, de su uva garnacha brillante, frutal y sosegadora. Y seguí recordando.
En un momento por mí buscado, con desasosiego y esperanza, escuché Povera patria, de Franco Battiato.