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martes, 22 de noviembre de 2022

Fagus

 


Tantos meses de espera, tantos anhelos, tuvieron su recompensa y pudimos, por fin, abrazar a M. y F. Fueron unos días inolvidables en los que caminamos por calles de bullicio y luz, y disfrutamos de un teatro inimaginable y de la presencia y de los silencios. Y, junto a una comida de altura, compartimos Fagus, de la D.O. Campo de Borja, con una garnacha robusta y deliciosa, sedosa e inimitable. Y en cada oportunidad buscada, desentrañamos una novela repleta de personajes desgarrados, de temor y violencia, de dudas, pero que deja un corolario conmovedor: la esperanza en el amor.

Pablo Milanés, voz inimitable e inagotable, de una generosidad conmovedora, cantó cada día a la bondad y al deseo, a los desfavorecidos y a la verdad, a la esperanza y al amor. Lo demuestra aquí, con esta maravillosa Marginal. Disfrútenla con emoción.


domingo, 6 de diciembre de 2015

Son Bordils


¿Te parece bien este?, le pregunté. ¡Venga!, contestó. Íbamos a la aventura, como otras veces habíamos hecho, que si tienen mesa para cenar, que no, señor, no hemos reservado, que somos cuatro, que veinte minutos de espera está bien, que sí, por supuesto, en la terraza mejor.

Diez minutos después disfrutábamos de la cálida noche, de la oscuridad del puerto con su rumor de barcos anclados y el susurro adormilado de unas cuantas gaviotas. La luna iluminaba levemente un trozo de mar y, rielando, formaba una perfecta i. El trato fue exquisito, muy amable, la comida, magnífica y la regamos con Son Bordils, un monovarietal cabernet sauvignon de la D.O. Vi de la Terra Mallorca cargado de aromas frutales, de madera, de brillantez. Inolvidable.

Esa noche nos devolvió un amanecer con su principio y su fin, con su melodía. Por eso recurro de nuevo a Pablo Milanés y este Comienzo y final de una verde mañana.


jueves, 13 de agosto de 2015

Iamontanum


La tranquilidad se perdía solo si uno estaba atento al bullicio lejano del puerto. La noche era cálida, las luces, un adorno más que guías. El recuerdo de la semi-playa con su entorno de felicidad seguía vivo, como el sol, como el viento ligero, y dejaba un poso de melancolía.

Sin conocerlo, elegimos este Iamontanum de la D.O. Vi de la Terra Illa de Menorca, quizá porque, como otros, nos llamó. El inicio fue espectacular, todo syrah (otras añadas tienen además algo de tempranillo). El paso de los minutos lo fue mejorando hasta un final tan elegante y sedoso que aún persiste en el paladar.

Pablo Milanés, también isleño, tiene una voz de seda, la más maravillosa de todas cuantas he escuchado, de cadencias inigualables, melancólicas. En El breve espacio en que no está podemos admirar, una y otra vez, todas estas cualidades.