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lunes, 16 de enero de 2023

Valquejigoso V2

 


Por uno de esos vericuetos y contradicciones que tiene la mente, hace poco recordé una balconada apacible en medio de la tempestad, desde la que disfrutamos de Valquejigoso V2, un inmenso coupage de la D.O. Vinos de Madrid, con unas cabernet sauvignon, petit verdot, merlot, negral, syrah y tempranillo que nos dejaron unas sensaciones indelebles. La noche continuó con su ritmo estival, con su calor y su algarabía, con nuestra luz.

Compartí con M. muy pocos vinos, en una época bulliciosa tan lejana que ya es un tiempo borroso y líquido. Pero indefectiblemente la recordé cuando, inmerso en este vericueto, escuchamos Wish you were here, de Pink Floyd.


lunes, 18 de abril de 2016

El Rincón


El día era reluciente, de una luminosidad cegadora; las calles se iban poco a poco llenando de un bullicio que llegaba a abrumar; el sol nos vigilaba, inclemente, mientras atravesábamos su puerta. Hacía apenas una hora que I., P. y yo habíamos llegado a esta ciudad y ya le teníamos un cariño ineluctable.

Comimos en una huerta que también servía carne y nos acompañamos de El Rincón, de la D.O. Vinos de Madrid, con sus uvas syrah y garnacha filtrándose, potentes y descaradas, en la conversación, en los gestos de complicidad, en los recovecos de esta amistad inveterada.

En un futuro incierto y cercano volveremos, invencibles, a reunirnos. Hasta entonces, desde nuestras nimias distancias, como ya habíamos prometido, nos recordaremos, reviviendo aquellas horas. Y entonaremos de vez en cuando Canta por mí, de El último de la fila.


lunes, 17 de agosto de 2015

Treintamil maravedíes


Me dejaron a mí pedir el vino y, como estaba yo en época de garnacha, elegí Treintamil maravedíes, de la D.O. Vinos de Madrid, que conjuga perfectamente esta uva con un pequeño porcentaje de syrah. Nos gustó su aroma afrutado, nada complejo pero con la potencia habitual de la garnacha, su sabor fresco, su brillantez.

Sucedió en una de nuestras comidas catárticas, esas en las que desgajamos nuestra realidad y siempre salimos alegres y livianos, en las que la compañía de A., A., I. y A. me recarga, me resarce. Una de esas reuniones que uno espera con impaciencia, contando los días.

Hay una canción que podría sonar en estas comidas, alegre y liviana, compuesta por The Proclaimers y titulada I'm gonna be.