Fue un día de propósitos encontrados, de luz y oscuridad definidas, de deseos colmados. Fuimos a una cata excepcional y un amable e inesperado encuentro hizo que nos acordáramos de N., de su presencia pilar, de su "bonfemía". Seguimos recordándola mientras comíamos en una barra improvisada, degustando unos platos formidables que acompañamos de Amplus One, de la D.O. Peumo, en el Valle del Cachapoal, en Chile, repleto de una fabulosa carmenere y con una pequeña cantidad de syrah y cariñena, un vino poderoso, rojo, achocolatado, perdurable.
Terminamos en un cine ancestral en el que, en cierto modo, también estaba ella. Por todo esto, por fin aparece en este blog Caetano Veloso. Disfruten de la inmortal Cucurrucucú paloma.
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