Buscaba un vino para sorprender y me topé con Oremus Mandolás, de la D.O.P. Tokaj, en Hungría. Su uva autóctona furmint nos sorprendió y maravilló como hacía tiempo que no nos sucedía. Ella dijo, con su tino habitual, que era un vino achampanado, pero sin burbujas. Celebrábamos futuros días que celebrar y lo disfrutamos con una cena exquisita y un ambiente deliciosamente afable. Con el paso plácido de las horas, las maravillas continuaron.
En algún momento de la velada sonó World champ, de Marlon Craft.
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