Viajar tiene, para mí, un doble placer: disfrutar de las calles, con sus edificios, del aire, la gastronomía, las conversaciones a cuatro voces, y regresar a casa. La última vez tuvimos sol y lluvia, música y andanzas, historia y emoción, reverso y honradez. Y en un lugar improvisado bebimos Ca' Vendri, de la D.O.C. Valpolicella Ripasso Superiore, en Italia. Sus uvas corvina veronese, corvinone y rondinella nos ofrecieron aromas y sabores nuevos y potentes, algo picantes, pero sedosos.
Fue una conjunción de reminiscencias de antaño y actualidad, como suena The chain, de Fleetwood Mac.
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