Fue una escapada improvisada, días de regreso y compañía, de confidencias y amistad. Pasear con I. por esas calles emblemáticas entonces vacías nos resultó tan extraño como placentero. Compartimos acordes y desayunos y elegimos la evocación y alguna novedad. Y en aquel lugar hierático y sensorial hablamos de arte, de su lugar y significado. Y junto con unos platos deliciosos y peculiares disfrutamos de Finca Butarós, de la D.O. Empordá, un magnífico vino que ofrece sus uvas cariñena y garnacha potentes, especiadas, amables y evocadoras.
Una novedad fue descubrir el arte de Larkin Poe, como el que se disfruta con Summertime sunset.
No hay comentarios:
Publicar un comentario