Pocas cosas más placenteras que el rumor del mar colándose por entre la ventana entornada, con el viento cenital que nos acariciaba, con las horas maleables y livianas, con tu voz. Descubrimos nuevos lugares parecidos a los ya visitados, como son todos los lugares, y regresamos a una casa hierática y rebelde que nos esperaba. Hacías tu característico gesto de las cosas importantes mientras degustábamos Les Pel·lícules, un vino natural hecho con uva xarel·lo. Lo más asombroso fue su transformación según avanzaban los minutos, pasando de la brillantez a una maravillosa turbidez, de una acidez agradable a una gran untuosidad. Un vino superlativo.
Entonces, en medio del cariño que nos mecía, sonó Hello Dolly, de Louis Armstrong.
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