viernes, 22 de julio de 2016

Ondalán 100 abades


Catar un vino 100% graciano es poco frecuente. Para crearlo se necesitan valentía y pasión, ganas de vencer la adversidad. Para ofrecerlo en una mesa, además, decisión y asertividad. Bebimos Ondalán 100 abades, de la D.O.C. Rioja, con I. y A., gracias a estas cualidades que atesoran. Su intensidad, el sabor nuevo, peculiar y acogedor, el final tan persistente, hacen que su recuerdo perviva en el paladar. Y provocan la búsqueda de otros "gracianos" que están por venir.

Me parece que esta uva es al vino lo que Michael Petrucciani a la música. Verlo y escucharlo ensanchan el alma e invitan a la admiración y a nuevas búsquedas. Aquí interpreta Caravan con una decisión, una pasión y una valentía poco frecuentes. Jazz inmenso, grande, muy grande.


sábado, 4 de junio de 2016

Cabrida


Este vino es cautivador como ciertos acordes indelebles, como un libro de relectura incansable, cual arco iris estival. Su uva garnacha ocupa la copa toda, la moldea hasta la lágrima, envuelve el paladar y la vista, estalla en mil aromas.

Bebimos Cabrida, de la D.O. Montsant, en una alhóndiga moderna, de paredes níveas, durante una cena de gustos y complicidades, de apasionado sosiego. Inolvidables, el vino y la noche. Inmensos en el recuerdo.

Cautivadora es la voz de Luis Eduardo Aute. Cualquiera de sus canciones cabría en este blog pero aparece esta por inolvidable, por imborrable, porque desde el principio de los tiempos ella siempre ha sido La belleza.


lunes, 25 de abril de 2016

Malleolus de Valderramiro


Podría haber sido cualquier vino de esta bodega, una de nuestras favoritas, pero hemos elegido Malleolus de Valderramiro, de la D.O. Ribera del Duero, porque lo degustamos con E. y E., con quienes tenemos una deuda de gratitud pues, con gran liberalidad, nos abren sus puertas y sus brazos, y comparten su cariño y su fogón. La uva tinto fino que modela a este inmenso caldo contagió a los comensales toda su potencia, la persistencia que lo caracteriza, la intensidad.

Creo recordar que también nos acompañaban A. y C., y A. Me imagino que L., A., U., N. e I. disfrutaban de algún juego inventado o, con más probabilidad, bailaban al son de la música que nunca falta en estos días, música de diverso tipo y edad que, si pudiéramos escucharla toda a un mismo tiempo, tal vez sonaría como Highway to hell, de AC/DC.



lunes, 18 de abril de 2016

El Rincón


El día era reluciente, de una luminosidad cegadora; las calles se iban poco a poco llenando de un bullicio que llegaba a abrumar; el sol nos vigilaba, inclemente, mientras atravesábamos su puerta. Hacía apenas una hora que I., P. y yo habíamos llegado a esta ciudad y ya le teníamos un cariño ineluctable.

Comimos en una huerta que también servía carne y nos acompañamos de El Rincón, de la D.O. Vinos de Madrid, con sus uvas syrah y garnacha filtrándose, potentes y descaradas, en la conversación, en los gestos de complicidad, en los recovecos de esta amistad inveterada.

En un futuro incierto y cercano volveremos, invencibles, a reunirnos. Hasta entonces, desde nuestras nimias distancias, como ya habíamos prometido, nos recordaremos, reviviendo aquellas horas. Y entonaremos de vez en cuando Canta por mí, de El último de la fila.


viernes, 8 de abril de 2016

Pago de Carraovejas


Tanta historia tiene este vino, tantas tardes de confidencias y nieve, de despedidas y regresos, de ecléctica ilusión, que llena de aromas y colores nuestros recuerdos. Pago de Carraovejas tiene la potencia y elegancia de los mejores vinos de la D.O. Ribera del Duero, gracias a la inmensa tinto fino, y la hechura especial que le proporciona la cabernet sauvignon.

La última vez que disfrutamos de él estábamos A. y L., I. y A., y nosotros, alrededor de una mesa que acogió aquel reencuentro como si de una costumbre se tratase. La alegría, la conversación, el renovado sentimiento de amistad terminó por envolvernos, acogedor.

Fue un día que comenzó al son de un piano, alegre y acogedor como el de Yael Naim en New soul.


lunes, 21 de marzo de 2016

Clío


La primera experiencia que tuvimos en este restaurante fue, digamos, insatisfactoria y solo la compañía, y algún pequeño placer, permitió salvarla. Hace unas semanas regresamos con N. y A. y, ahora sí, hallamos la plenitud prometida. Comenzamos por la bodega, con sus mil botellas y sus viandas; pasamos a un comedor con unas vistas tan agradables como la conversación que allí se citó; reposamos finalmente en la terraza, acogedora y apacible.

Catamos dos vinos y uno de ellos fue Clío, de la D.O.P. Jumilla. Sus uvas monastrell y cabernet sauvignon están perfectamente ensambladas y le dan intensidad y una deliciosa persistencia. Un vino que te envuelve, que se queda en el recuerdo.

La música que me sugiere aquel día es la bossa nova, envolvente, apacible, acogedora. Como Tarde em Itapoã, de Vinicius de Moraes e interpretada también por Toquinho.


viernes, 4 de marzo de 2016

Bobos


Veníamos de disfrutar de una obra de teatro con tres fingidores, en la que nada era lo que parecía, ninguno actuaba según su voluntad, en la que la espiral de la trama se retorcía hasta hacerse neblinosa. Estábamos repasando las sensaciones que nos había dejado, las sorpresas del final, cuando apareció el sumiller con una preciosa botella en la mano inquiriendo: "¿Os atrevéis con este?" Aceptamos el reto porque, aun sin haberlo bebido antes, la experiencia nos dijo que ese vino no era sólo fachada.

Bobos, de la D.O. Utiel-Requena, debe su nombre a que, al parecer, es sinónimo de bobal, la uva autóctona de la que está enteramente hecho y que le proporciona frescura y persistencia, trabajo y originalidad. Un auténtico placer, un placer auténtico.

Poco después, una fría tarde de chubascos, a salvo en uno de nuestros refugios, sonó esta canción para cerrar un cierto, posible círculo. "Ojalá hubiera sabido todo lo que ahora sé cuando era más joven, más fuerte". Ooh La La, de Faces.